Durante la crisis del coronavirus muchos territorios están impulsando el uso de la bici porque:

  • Es un modo de transporte individual que facilita el distanciamiento físico,
  • Es un modo que no contamina, por tanto no contribuye a agravar el estado de las personas enfermas de coronavirus,
  • Es un modo que no hace ruido, por tanto facilita apreciar la mejora en la contaminación acústica en los días de confinamiento sin tráfico, lo que provoca un mayor bienestar emocional,
  • Es un modo que no genera gases de efecto invernadero, por tanto no contribuye a agraviar la situación de emergencia climática,
  • Es un modo que no provoca accidentes graves de tráfico, por tanto evita el uso de los servicios sanitarios durante estos días,
  • Es un modo flexible y que no ocupa espacio, y que se puede desplazar por la mayoría de calzadas y espacios peatonales de las ciudades,
  • Es un modo de movilidad activa que genera salud física y emocional a la persona que lo utiliza, muy importante en estos tiempos de confinamiento y sedentarismo,
  • Es el modo de transporte más rápido para las distancias de hasta 8 km, las más habituales en los entornos metropolitanos,
  • Es un modo de transporte muy económico tanto por parte de la persona usuaria como por parte de la administración pública,
  • Si las personas que lo pueden usar lo hacen posibilitan una menor ocupación en el transporte público,
  • Para el transporte de mercancías y e-commerce, la ciclologística se está demostrando estos días como la más eficiente y eficaz, en especial para el comercio de proximidad.

Aprovechemos este momento de reflexión para replantear nuestros modelos de movilidad urbana.